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Cómo pedir una cotización de sitio web: cinco preguntas que caben en un correo

«Quiero un sitio web» no es un encargo. Las cinco preguntas que le permiten a un proveedor cotizar tu problema y a ti comparar las respuestas.

Human Creative Lab28 de julio de 20265 min de lectura

«Hola, necesito una página web para mi vivero. ¿Cuánto cuesta?»

Así le escribió Carmen a su primer proveedor. Carmen es la dueña del vivero inventado que usamos de ejemplo en nuestro libro. Su pregunta es la que hace casi todo el mundo.

Así no se puede responder.

«Quiero un sitio web» no es un encargo

Un sitio puede ser una sola pantalla con el teléfono y el mapa. También puede ser una tienda con cientos de productos y pago en línea.

En nuestros propios precios, un sitio de una sola página parte en 300 dólares y un sistema hecho a medida parte en 2.500 dólares.

Los dos caben en la frase «necesito una página web».

Con un encargo vago, cada proveedor entiende algo distinto y te llegan tres precios que no se pueden comparar entre sí.

Una persona se encoge de hombros frente a un signo de precio bajo una lupa
Ilustraciones del artículo y de la portada: Open Peeps y Streamline, CC BY 4.0.

La salida cabe en una página.

En vez de describir lo que quieres que construyan, describe lo que te pasa hoy en el negocio.

  • La solución. «Necesito una página web con catálogo».
  • El problema. «Respondo las mismas veinte preguntas por WhatsApp todos los días, y pierdo ventas cuando no alcanzo a contestar».

Con la primera frase, el proveedor solo puede ponerle precio a lo que pediste. Con la segunda puede proponerte algo que quizás no se te había ocurrido.

Las cinco preguntas

Carmen respondió cinco preguntas en una página. A esa página los proveedores le dicen «brief», se pronuncia «brif» y es un documento corto donde explicas qué necesitas.

  1. ¿Qué nos pasa hoy?
  2. ¿Para quién es?
  3. ¿Qué tienen que poder hacer?
  4. ¿Cómo sabremos que funcionó?
  5. ¿Cuánto y para cuándo?

La primera la contestó con lo que le pasa cada día. Vende por Instagram y WhatsApp, y responde una y otra vez qué plantas hay, cuánto cuestan y si son de sol o de sombra.

La cuarta fue la más concreta. Quería que los mensajes dijeran «quiero esta planta» y no «¿qué plantas tienen?».

Su página no habla de tecnología, de diseño ni de cuántas pantallas tendrá el sitio. Eso lo propone el proveedor.

La pregunta que cuesta contestar

La quinta es la difícil. Mucha gente prefiere no decir su presupuesto, por miedo a que le cobren justo esa cifra.

El riesgo existe, y se controla enviando el mismo texto a dos o tres proveedores.

Carmen escribió un rango de 1.500.000 a 2.000.000 de pesos, con impuestos. Agregó que lo quería publicado antes de Navidad, cuando más vende.

Sin un rango, el proveedor no sabe si proponerte la versión simple o la completa.

Si no tienes idea del rango, nuestro cotizador entrega un precio y un plazo de referencia en un minuto, sin pedirte datos.

Lo que conviene pedir de vuelta

Pide ver un trabajo parecido al tuyo. Tiene que estar funcionando hoy, y si puedes, habla con ese cliente.

Hazle dos preguntas. ¿El proveedor cumplió el plazo? ¿Responde después de publicar?

Nuestro portafolio enlaza siete sitios de clientes que siguen en línea, para que los abras antes de escribirnos.

Envía tu página a dos o tres proveedores. Hazlo aunque uno de ellos seamos nosotros.

Lo que aprendimos del otro lado de la mesa

Una clienta nos envió un mapa detallado de su sitio, siete referencias y hasta el recorrido del usuario. Cotizamos sobre ese documento, sin confirmarlo punto por punto.

Cuando lo preguntamos después, apareció un panel de administración completo. El documento nunca lo mencionaba.

Un documento bien hecho da apariencia de acuerdo, pero el cliente enumera lo que se le ocurrió y no lo que el proyecto necesita.

Desde entonces hacemos siempre la misma pregunta antes de dar un precio: ¿qué no está en tu lista y tu objetivo necesita?

Si un proveedor no te la hace, háztela tú.

Si el precio no calza con tu presupuesto

Un proveedor serio saca trabajo del alcance y te dice cuál. Lo que no debería hacer es bajar el total sin quitar nada.

Nosotros no movemos la tarifa para que el número quede bonito. Es la misma para todos los proyectos, y lo que cambia es cuánto se construye.

Cómo leer lo que te respondan

A Carmen le llegaron tres cotizaciones. Una decía «más IVA», otra decía «sin IVA» y la tercera venía en dólares.

Para compararlas hay que llevarlas a lo mismo, así que pide a cada proveedor el total que vas a pagar, con impuestos, en un solo número.

Después revisa qué incluye. Lo que no está escrito no está incluido.

Por último, mira las fechas. Cuándo empieza, qué entregas tú y cuándo termina es la parte que más se atrasa, y la explicamos en por qué se atrasa un sitio web.

Qué hacer hoy

Copia las cinco preguntas en un correo. Respóndelas con frases cortas y con algo que te haya pasado esta semana en el negocio.

Cuando lleguen las respuestas, mira primero quién entendió tu problema. El precio se compara después.

Mientras esperas, revisa las seis señales de alerta antes de contratar.

Este artículo sale del primer capítulo de Antes de contratar tu proyecto digital. Ahí está la página completa de Carmen, con sus cinco respuestas tal como las envió, y la cotización que recibió de vuelta. Se compra en nuestra tienda.

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Escrito por Human Creative Lab

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